General Belgrano: defender lo tuyo

En plena dictadura militar, el pueblo se plantó contra el gobierno de facto para evitar el remate del sorprendente Bosque Encantado y el actual Museo de las Estancias.

Algunas características de General Belgrano, a nivel turístico, son que podemos practicar un número importante de actividades en el Río Salado, pasar el día en las Termas y recorrer una de esas típicas ciudades con aire de campo donde somos muy bien recibidos. Por eso es muy llamativo que, unas cuantas décadas atrás, el pueblo se le plantó nada más y nada menos que a la última dictadura militar.

A 13 kilómetros de la cabecera del partido, el Paraje Colonia El Salado, tiene como principal atractivo el Bosque Encantado. Se trata de una zona de reserva donde podemos encontrar una cantidad y variedad impresionante de árboles centenarios como robles, magnolias, laureles, acacias o eucaliptos. Incluso en un día caluroso como el de mi visita, podemos disfrutar de un ambiente muy relajante con clima fresco.

Mientras vamos recorriendo los senderos prolijamente parquizados, en distintos carteles nos van indicando cuáles son las especies destacadas y sus características principales. También existen lugares “temáticos” como ser puntos donde encontramos innumerables plátanos o zonas repletas de lianas. También es para destacar la “isla” que sirve de espacio para descansar y entretenimiento de los más chicos.

La cuestión es que todo esto estuvo a punto de desaparecer: el 3 agosto de 1983, el gobernador bonaerense de facto Jorge Aguado, ordenó la venta de todo el predio que también incluye a la ex Estancia Santa Narcisa y sus alrededores. Inmediatamente, el intendente firmó una ordenanza para que las tierras pasaran a ser de utilidad pública, pero desde La Plata respondieron destituyéndolo y designando a otro mandatario.

Según recuerdan en el diario local El Imparcial, al que justamente le tocó cubrir todos los acontecimientos de ese momento, se formó una asamblea integrada por los partidos Justicialista, Radical, Socialista, Intransigente, MID, Unión Conservadora y las asociaciones civiles belgranenses. Entre todos, planificaron los pasos a seguir y decidieron tomar la municipalidad para obligar a su interventor a retirarse.

Eso ocurrió el 2 de septiembre de 1983, en lo que hoy es conocido como “El Pueblazo”. El gobierno dictatorial ordenó el desalojo, que ocurrió durante la madrugada del 4 de septiembre. Pero como la multisectorial llamó a un paro general con una movilización que fue masiva, finalmente se aceptó desistir del remate y reemplazar al intendente por uno surgido de una terna propuesta por el pueblo.

Tapa del diario El Imparcial del 7 de septiembre de 1983

Tras la vuelta de la democracia, crearon en el paraje el Centro Educativo para la Producción Total “La Colonia” y el Museo de las Estancias. Estos espacios no sólo resaltan el valor de los terrenos para toda la comunidad, sino que también sirven de testimonio de lo que fue la gesta contra una dictadura que se caracterizó especialmente por la violación sistemática de los derechos humanos.

El centro educativo organiza todos los años una muestra del agro, el comercio, la industria y la cultura de la región. Aparte de conocer los distintos productos locales, entre los que me llamó la atención el repelente para los jejenes que causan unos cuantos problemas en la zona, hay una granja educativa, espectáculos folclóricos y exhibiciones de pato. Como en otras localidades, también se destaca la participación de jóvenes que eligen seguir las tradiciones de nuestro país.

El Museo de las Estancias, por su parte, queda junto al Bosque Encantado. Consiste en una enorme exposición de las herramientas utilizadas en el campo, incluyendo hasta un espacio sobre los orígenes del alambrado, que es acompañado por la historia del lugar. Como no puede ser de otra manera, todo un sector está dedicado al “Pueblazo” y podemos ver -por ejemplo- una pieza de mármol que se rompió durante la manifestación popular y terminó teniendo valor histórico.

Como suelo decir en el blog, el hecho de alejarnos unos pocos kilómetros de casa es suficiente para descubrir “usos y costumbres” muy distintos a los que vemos en nuestra vida cotidiana. Pero también, como en el caso de General Belgrano, es una gran oportunidad para enriquecernos con historias poco conocidas popularmente pero que marcan muy fuerte la identidad de esos lugares que visitamos.

¿Dónde queda?

General Belgrano está en el cruce de las rutas provinciales 29 y 41, a 162 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y a 110 de la ciudad de La Plata. El Paraje Colonia el Salado queda en la zona rural del partido, siguiendo 13 kilómetros por la RP 41 hacia la localidad de Pila.

¿Cómo llegar?

  • En automóvil: desde Capital Federal por la Autopista Buenos Aires – La Plata ramal Hudson, Autovía 2, Ruta Provincial 215 (a la altura del cruce Etcheverry) y tomar la Ruta Provincial 29 al llegar a Brandsen. Desde la zona sur por Hipólito Yrigoyen hasta la Ruta Provincial 6, siguiendo por la ruta 210 hasta Brandsen para luego continuar por la RP 29. Desde zona oeste por la Ruta Nacional 3 hasta San Miguel del Monte y salir a la Ruta Provincial 41 hasta el kilómetro 230.
  • En micro: Unión Platense tiene un servicio “lechero” desde La Plata que entra a la terminal de Brandsen y a todas las localidades intermedias hasta General Belgrano, con unos cinco servicios por día. Con menos frecuencia, hay servicios expresos de Vía Tac y empresas asociadas, tanto de Retiro como de La Plata, y las combis Ricchieri Tours desde la terminal de Puerto Madero (frente al Luna Park). No hay transporte público a la Colonia El Salado, así que lo ideal es viajar durante eventos especiales, para los cuales el municipio dispone de un servicio de colectivos.

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