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Los túneles del desarrollo en San Pedro

Unos pasillos de pocos metros reflejan la obra de un emprendedor que desafió al centralismo porteño y al monopolio inglés

A unas 20 cuadras del centro de San Pedro, en una zona que no es demasiado atractiva a nivel turístico, hay una pequeña construcción que da acceso a dos túneles de unos 40 metros de largo y aproximadamente 1,70 metro de alto. Si bien contado así no llama mucho la atención, todo eso es testimonio de la búsqueda del desarrollo de la región, por el impulso casi exclusivo de un sólo hombre: Eduardo Depietri.

Aldededor de 1920, toda la producción regional se podía transportar exclusivamente a través de los ferrocarriles ingleses, a quienes se les había asignado el monopolio para llevar los granos del centro del país al puerto de Buenos Aires. El Gobierno nacional había recomendado construir puertos a la vera del Río Paraná, pero los proyectos sampedrinos estaban cruzados por tantos conflictos de intereses que ninguno logró el respaldo político para concretarlos. Impensado en Argentina, ¿no?

Ahí es donde entra la historia del emprendedor uruguayo Depietri. Fue un técnico naval que tuvo explotaciones forestales, astilleros, usinas eléctricas, talleres mecánicos y una empresa de salvamento de buques. Su primera incursión en San Pedro fue con la compra de la destilería “La estrella” que, justamente, está representada por los túneles: por allí circulaban los gases que luego eran liberados a través de chimeneas.

Ante la necesidad de salir del modelo que concentraba la actividad económica en Buenos Aires, decidió evitar la “rosca” política y ponerse manos a la obra: creó un puerto alternativo, inaugurado en 1933 y que hoy sigue funcionando en el mismo lugar, cerca de los productores agropecuarios y de sus propios emprendimientos. Otra opción era aprovechar las instalaciones en Obligado y Canaletas, pero ninguno tenía la magnitud adecuada para hacer grandes operaciones de carga y descarga.

Sin embargo, había otro tema inconcluso: el transporte terrestre. El ferrocarril se negó a realizar desvíos para ingresar a la ciudad, perdiendo parte del potencial. Ese nuevo inconveniente dio origen a otro proyecto ambicioso: el nacimiento de los Ferrocarriles y Elevadores Depietri, como una manera de prestar un servicio económico para la exportación de granos, que empezaron a funcionar plenamente en 1937.

El trazado era perpendicular a las vías monopólicas de esa época, con un tendido que llegaba hasta Arrecifes y tenía muchas estaciones intermedias para lograr el mayor abastecimiento posible. Al final, terminó abarcando unos 65 kilómetros que equivalen a la distancia entre la Ciudad de Buenos Aires y Luján, de los cuales quedan pocos vestigios que podemos encontrar en cercanías de la Ruta Provincial 191.

Como imaginarán, la tarea no fue nada fácil: en varios sectores del trayecto, debió cruzarse con los trenes que ya estaban en servicio. Y, por la falta de apoyo institucional, llegó al punto de hacer excavaciones a escondidas durante las noches para lograr los respectivos cruces. Si encaraba esas tareas durante el día, corría el riesgo de que se lo llevaran preso.

Esta importante obra no terminó ahí, sino que también hubo construcciones complementarias en la zona de la destilería y el puerto, como una escuela, viviendas para los trabajadores, una proveeduría y un hotel, algo que solían hacer los empresarios de principios del siglo pasado. Hasta el propio Depietri instaló ahí su vivienda familiar para ver la llegada de los trenes de carga.

Es por eso que, antes de recorrer los túneles, podemos encontrar una colección de elementos que fueron hallados en la última década. Lamentablemente, por paradojas del desarrollo, parte del emprendimiento se perdió con la construcción de la avenida que lleva al sector portuario. De todos modos, con cierta frecuencia hay noticias sobre nuevos descubrimientos.

El desenlace de la historia no fue el mejor. Aunque Depietri se las arregló para superar la inactividad y hasta la falta de carbón durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), no pudo con la nacionalización de ferrocarriles de 1947: primero se negó a entregar la línea, pero la Provincia de Buenos Aires le expropió los elevadores, lo que limitó la actividad y dio la excusa para revocar la concesión por “incumplimiento de contrato”.

¿Pero los trenes siguieron corriendo? No. Al Ferrocarril Provincial no le interesó una línea que estaba a más de 200 kilómetros de su red y, para colmo, el Belgrano también empezó a circular cerca del área de influencia. Más específicamente, atravesando el pueblo Doyle, que está a mitad de camino entre San Pedro y Arrecifes. Cuando por fin accedieron a restituir en 1956 lo expropiado, las instalaciones estaban en pésimo estado.

Eduardo Depietri falleció en 1970, pero su legado recién tuvo algo de reconocimiento cuando la Justicia impuso una indemnización en 1975 por todo lo que le habían sacado. Igual, si siguiéramos su línea de pensamiento, lo importante es que el puerto está actualmente en funcionamiento y el pequeño paseo turístico remarca la importancia del “hacer” -a pesar de todo- como clave para el crecimiento.

¿Dónde queda?

El Paseo de los Túneles está ubicado en el Acceso Néstor Kirchner y la calle San Martín, cerca de la zona portuaria. Abre de jueves a domingos de 9 a 12 y de 15 a 18.

¿Cómo llegar?

  • En automóvil: circulando por el Acceso Norte, tomar la salida hacia el Ramal Escobar, continuar por la autopista de la Ruta Nacional 9 hasta el cruce con la Ruta Provincial 1001 y seguir por el acceso Néstor Kirchner.
  • En tren: todos los servicios de la línea Mitre de Trenes Argentinos (a Rosario, Córdoba y Tucumán) se detienen ahí, llegando los sábados o domingos a la madrugada. Para la vuelta a Retiro, se puede salir los domingos a tarde o lunes a la madrugada. Si bien la estación está a poco más de 20 cuadras, las líneas 521 o 522 nos dejan en la zona céntrica, aunque es necesaria la tarjeta magnética de la empresa.
  • En micro de larga distancia: Nueva Chevallier sale cada aproximadamente cuatro horas desde Retiro, parando en El Talar, Escobar y Campana. El viaje tarda unas tres horas y los domingos hay servicios expresos de refuerzo que salen directamente de San Pedro y no tienen paradas entre Baradero y el Alto Palermo. De todos modos, siempre sacá el pasaje con anticipación. También llega Empresa Argentina con su servicio de Ruta Provincial 41 desde Lobos, entrando a todas las intermedias excepto Navarro.
  • En micro de media distancia: Chevallier Metropolitana (línea 228A) sale cada aproximadamente tres horas desde el Centro de Transferencia de Zárate (estación línea Mitre) y tarda una hora y media en llegar. Hasta Zárate se puede ir con la línea 194 desde Once o el servicio interurbano de la línea Mitre desde Villa Ballester.

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