General Las Heras: Capital Nacional del Pato

Entre caballos, jugadores de primer nivel y encuentros familiares, el Campo de Pato le da una distinción única a su partido. Una historia nacida del campo que hoy busca seguir creciendo sin perder sus raíces.

En General Las Heras, el campo ayudó a construir la identidad del pueblo. Si bien el partido es bastante extenso, su ciudad cabecera conserva una escala de pueblo muy vinculada a la actividad rural. Allí también se fue construyendo una historia deportiva que la convirtió en la Capital Nacional del Pato.

Sus comienzos vienen de la época colonial, cuando los gauchos mataban un pato (u otra ave doméstica), lo colocaban dentro de un trozo de cuero y le cosían tres o cuatro manijas. Lo salvaje y violento de sus inicios hizo que fuera prohibido y generara diversas polémicas.

La recuperación definitiva del juego llegó con el nacimiento de la Federación Argentina de Pato en 1941, como un camino para formalizar el deporte y difundirlo. Dos años después surgió el Campo de Pato General Las Heras. Su actual presidenta, Graciela Baca, recordó que los primeros competidores trabajaban en los tambos que supo haber en la zona.

En la actualidad, el balón es una pelota de vóley rodeada por las asas, disputada por dos equipos de cuatro jugadores para encestarla en un aro de un metro de diámetro. Los partidos consisten en cuatro a seis tiempos de ocho minutos con suplementario en caso de empate y, para lograr que las competencias sean parejas, el calendario regular establece condiciones según el hándicap que suman los integrantes de cada club.

¿Pero por qué Las Heras obtuvo tamaña distinción, justamente en referencia a nuestro deporte nacional? En primer lugar, por ser pionera en la actividad y partícipe en la creación de nuevos campos a lo largo de la Argentina. Pero también por su extensa tradición de exponentes de máxima jerarquía y por la singularidad de un reconocimiento que despierta un interés especial entre el público y los participantes.

Las competencias implican una serie de desafíos, empezando por los altos costos de trasladar a los caballos. En Las Heras es muy común escuchar conversaciones referidas al dato exacto de milímetros de lluvia caídos o pronosticados y, en este caso en particular, un temporal puede frustrar jornadas enteras para proteger humanos y animales. A eso se suma la organización de cada fecha, que tiene algunas particularidades según el lugar donde se desarrolla.

A diferencia de otros partidos, donde las sociedades rurales suelen ser los escenarios de cada encuentro, el Campo de Pato tiene la virtud de estar dedicado exclusivamente al deporte. Pero eso viene también con cuestiones que demandan mucho trabajo: la simple apertura del predio ya implica contratar las ambulancias -en caso de que la Municipalidad no pueda proveerlas-, uno de los gastos indispensables que no siempre llegan a amortizarse con entradas y consumo.

Los competidores también hacen su esfuerzo: en el ámbito local, muchos trabajan en fábricas y pedir el día para participar de una competencia amateur no suele ser una opción. Basta con ver que un equipo que compitió en la copa que presencié provenía de La Pampa, lo cual significa una distancia importante a recorrer, más allá de que Las Heras tenga buena accesibilidad. Posteriormente, su capitán viajó de nuevo a Palermo para la exhibición que se realiza tradicionalmente en la Exposición Rural, luego del discurso del presidente de la Nación.

A pesar de las dificultades que surgen en lo cotidiano, en la Federación tienen algunas aspiraciones para el futuro del deporte: están en carpeta continuar la expansión nacional, llevar el pato al exterior y hasta llegar a tener una raza específica de equinos.

Mientras tanto, el Campo de Pato sigue creciendo como institución relevante en la comunidad de Las Heras: hace poco, la Comisión Directiva encontró puntos en común con el centro tradicionalista local y comenzó a desarrollar iniciativas conjuntas, como cabalgatas. Pero su presencia también surge en charlas casuales: por ejemplo, una bailarina de danzas me contó sobre su participación en la Fiesta de la Capital Nacional, que se realiza en los últimos meses de cada año.

Al pensar esta nota, quería destacar que el pato necesita nuestro apoyo para seguir creciendo y difundiendo nuestras raíces, algo perfectamente válido. Pero además quiero recomendarlo por su propio valor: es un evento sumamente atractivo, con deportistas de primer nivel y en un marco familiar (y hasta festivo) que permite que nos conozcamos. Algo que también es muy nuestro.

A continuación pueden ver la entrevista con Graciela Baca, donde nos brindó más detalles del nacimiento de nuestro deporte nacional, el desarrollo a nivel local, los jugadores más destacados, los desafíos para seguir creciendo y los sueños a futuro:

  • La ciudad de General Las Heras queda a 97 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, accediendo principalmente por el cruce de las rutas provinciales 6 y 40.
  • El Campo de Pato está ubicado en el camino que surge al final de la calle Necochea, continuidad del Cementerio desde la Ruta 40. Dado que es conocido justamente como “camino al Campo de Pato”, es recomendable mirar el siguiente mapa, que muestra la ubicación exacta:

En auto

Tomar las autopistas Ricchieri, Newbery y Ezeiza-Cañuelas para continuar luego por la Ruta Provincial 6 en sentido Luján. Doblar en la Ruta Provincial 40 en dirección a la estación Zamudio, atravesar la localidad de General Hornos y girar en la calle 7 de Diciembre. Continuar por Necochea hasta su final y seguir por el camino al Campo de Pato.

En transporte público a Las Heras

  • Tren Sarmiento de Once a Merlo (eléctrico) y de Merlo a Las Heras (diesel).
  • Línea 51 Expreso Constitucíón-Cañuelas y 322 desde Hospital Cuenca o UCES (cartel Las Heras o Marcos Paz).
  • Línea 322 de estación Ramos Mejía (sobre Rivadavia) a Marcos Paz y 136 (ramales Navarro, Villars o Las Heras) o 322 (ramales Cañuelas o Luján) hasta Las Heras.
  • Pueden encontrar remiserías cerca de la estación de ferrocarril.