Existen muchas La Plata: la ciudad de las diagonales planificada por Dardo Rocha, la del Cinturón Frutihortícola que abastece parte de nuestra mesa, la universitaria, la futbolera o la que se conecta con localidades vecinas. Pero los visitantes conocemos poco de sus pueblos rurales, donde Ignacio Correas muestra el campo en todo su esplendor.
Aunque una tranquera marque el comienzo del partido de Magdalena y el final de La Plata, la sensación es más bien la contraria: a 20 kilómetros de la Plaza Moreno, empieza una vida rural que pocos asocian con la capital bonaerense, con quintas, almacenes de campo y el pavimento que llega sólo hasta la calle 30, prolongación virtual de la que encontramos en el casco urbano.

Esa identidad se vuelve especialmente visible cada 9 de Julio. No sólo por el colorido de las fiestas patrias, sino porque es cuando se entienden mejor las relaciones regionales: en este caso, desfilaron centros tradicionalistas de Arana y Bavio, aparte de la presentación de la institución de equinoterapia de la República de los Niños. Los animadores detuvieron a cada caballo (o al que quiso hacerlo, de hecho) y entrevistaron brevemente a los jinetes o amazonas, algo que no vi en otros lugares.
Por supuesto que el clima campero no terminó ahí, sino que también hubo espectáculos folklóricos para amenizar la tarde. Pero Correas también se descubre en las charlas que surgen debajo del escenario: así aparecen la historia del caballo que asistió en el parto de una vaca o el orgullo de un abuelo porque su nieta amazona clasificó para exhibirse en la Exposición Rural del Predio Ferial de Palermo.

Esa vida cotidiana se vuelve comunitaria con grupos como la Asociación Civil Los Tobianos, organizadora de los festejos, que encontró en el tradicionalismo el punto de partida para contribuir a la mejora de su entorno. Al principio, se reunieron para denunciar penalmente el envenenamiento de perros, que también afectó a caballos e incluso a personas, y después encararon proyectos como instalar el cartel de bienvenida o construir los refugios del colectivo (micro, en dialecto platense).

Otra iniciativa de la zona consiste en proteger el Arroyo El Pescado, un humedal prácticamente libre de contaminación, hasta el punto de obtener una medida cautelar para evitar construcciones que lo afecten. Más allá de lo actuado ante la Justicia, también se organizan charlas sobre numerosos temas relacionados con la preservación de los cursos de agua.
Uno quizás llega atraído por la curiosidad del “final de La Plata”, la gastronomía rural o la celebración criolla. Pero, al volver, entiende que Ignacio Correas no existe solamente el 9 de Julio: vive todos los días gracias a una comunidad que encontró en el campo, la cultura y el compromiso vecinal distintas formas de construir su propio lugar.

- Ignacio Correas queda a 77 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y 20 del centro platense, limitando con General Mansilla (partido de Magdalena).
En auto
Desde la ciudad de La Plata, tomar la avenida 7 en sentido hacia Magdalena, ingresar a Sicardi y avanzar por la calle 659 hasta la 30, que continúa hasta Ignacio Correas.
En transporte público
Línea Este 80 desde la estación de trenes, terminal de micros y a lo largo del corredor de la avenida 7.



