Fiesta del Arraigo en Agote: un abrazo a la identidad

A pura danza, música y destrezas gauchas, este pueblo demuestra que está más vivo que nunca.

Muchas veces utilicé la expresión “Buscar su lugar en el mapa” para hablar de pueblos que eligen mostrar a sus visitantes lo que mejor los representa, alimentando así esa rica variedad que podemos encontrar tanto en la provincia de Buenos Aires como en el resto del país. Sin embargo, nunca había escuchado algo tan elocuente como la frase “Agote existe”. Y, considerando su Fiesta del Arraigo, vaya que sí existe.

Siguiendo esa línea, quizás el desprevenido no sepa muy bien si llegó a esta localidad del partido de Mercedes, salvo que haya visto el cartel de bienvenida. ¿Por qué? Las indicaciones son viajar hasta su vecina Gowland, parcialmente pavimentada y de construcciones más urbanas, para luego cruzar dos vías y encontrarse en un entorno rural y de fachadas que conservan su estilo original, parte de lo que distingue a Agote.

La reseña oficial de la fiesta atribuye el curioso lema que les mencioné al delegado municipal Gerardo “Pocho” Torres quien, a pedido de los vecinos que buscaban recuperar y difundir la identidad local, presentó una solicitud para establecer el 25 de marzo como el Día del Pueblo, por ser el aniversario de la llegada del primer ferrocarril. La primera celebración fue en 2012 y, para el año siguiente, ya había recibido su declaración de interés por parte de la Legislatura bonaerense.

El punto de encuentro para los dos días de festejos es la Plaza del Arraigo, junto a los galpones ferroviarios en desuso que forman parte del logotipo. Ese es el lugar central de un evento muy conectado con nuestro folklore, gastronomía y destrezas criollas, donde obviamente participan los propios habitantes e instituciones locales, pero también se suman agrupaciones gauchas de la región.

En la edición de este año, la jornada inaugural del sábado arrancó sumamente pintoresca con una carrera de bicicletas antiguas, para seguir con una clase magistral de zumba. A lo largo de la tarde y la noche hubo baile tanto arriba como abajo del escenario, algo que se extendió hasta bien entrada la madrugada. Durante alguna pausa de los espectáculos artísticos, el público agotó el plato icónico: la buseca agotense.

Al día siguiente, el tiempo no era para nada auspicioso: si bien los organizadores confirmaron con gran anticipación que todo iba a continuar como estaba programado, la Ciudad de Buenos Aires se había despertado con una lluvia torrencial. Pero la apuesta que hicieron a casi 100 kilómetros de casa resultó ganadora: el numeroso público acompañó y disfrutó del evento, pese a unos pocos minutos de tormenta.

Porque, claro, todavía quedaba mucha cultura gaucha por celebrar. En primer lugar, desfilaron entidades como el Centro de Educación Física, para luego dar paso a los centros tradicionalistas de Mercedes y partidos vecinos. Lo que me llamó la atención es que las nuevas generaciones también se interesan por conservar nuestras raíces, participando tanto a caballo como en carruajes. E incluso hay bastante presencia femenina, como fue el caso de quien portó la bandera argentina.

Esto mismo se vio en el campo criollo, donde una mujer presentó la mejor tropilla. Algunos de los otros participantes fueron niños, quienes tampoco tuvieron problema para controlar a sus respectivos caballos, mientras el presentador se preguntaba si los equinos avanzan siguiendo el cencerro que agita el jinete o a la yegua que va con ellos.

Por si no había suficiente colorido, después vino un momento que seguramente atrajo especialmente a los visitantes: la prueba de riendas para menores de 12 años. Ahí quedó bien en claro que, más allá de la docilidad, mantener el control y seguir a rajatabla el circuito zigzagueante es todo un desafío. Sin embargo, muchos de los competidores demostraron gran destreza pese a su corta edad.

Mientras tanto, los espectáculos artísticos estuvieron a cargo de parejas y conjuntos de danza de distintas edades, para luego seguir con comparsas y shows musicales que nuevamente pusieron a bailar y hacer trencito a todos los espectadores. Y, por supuesto, no faltaron los puestos de artesanías, artículos regionales y gastronomía.

Una propuesta tan completa nos lleva, además, a descubrir historias de todo tipo: el décimo aniversario de la institución que acerca a los jóvenes al deporte, el avance de los trabajos para contar con un destacamento de Bomberos, la emoción de quienes pudieron brindar un show en público por primera vez o el esfuerzo solidario para que un comerciante pudiera desarrollar normalmente su actividad tras un hecho desafortunado. Todas muestras de que el pueblo de Agote está sumamente vivo.

¿Dónde queda?

Agote está ubicada en el partido de Mercedes, a 91 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.

¿Cómo llegar?

  • En auto: tomar el Acceso Oeste hasta el distribuidor de la Ruta Provincial 5 y seguir por ella hasta el kilómetro 91, llegando así a Gowland. Ingresar a la localidad y cruzar las vías del Sarmiento y el San Martín para arribar a Agote.
  • En transporte público: el tren de la línea Sarmiento Once – Moreno – Mercedes tiene parada en la estación de Gowland, donde también debe hacerse el cruce ferroviario. Los colectivos de la línea 57 Palermo – Moreno – Luján – Mercedes ramales “Rápido”, “Por autopista” o “Por Buen Ayre” (no “Expreso”) se detienen en la colectora de la autovía, mientras que el servicio comunal desde la ciudad cabecera llega directamente al pueblo.