Alquiler de autos: viajes flexibles y baratos

Una alternativa interesante y poco aprovechada en nuestro país para que, los que no tenemos movilidad propia, igualmente podamos llegar a pueblos poco accesibles sin destinar un gran presupuesto.

Para quienes no tenemos movilidad propia, muchas veces es complicado llegar a los distintos pueblos de la provincia de Buenos Aires. En los mejores casos, hay que hacer múltiples combinaciones -como las que fui contando en el blog- o pagar precios casi prohibitivos para recorrer decenas de kilómetros en taxi o remis. En los peores, el viaje queda frustrado porque no logramos conseguir horarios útiles para lo que querramos hacer.

Hace unos días, analicé cómo ir a la Noche de los Almacenes en el partido de Roque Pérez, que se hace el 5 de enero. Ubicado a 140km de la Ciudad de Buenos Aires, a su localidad cabecera llegan micros desde Retiro (incluso para volver a la madrugada) y también hay conectividad con La Plata y el interior bonaerense. Pero el evento también involucra pueblos y parajes a distancias de entre 15 y 25 km, cuya accesibilidad no es tan simple.

Si bien los municipios suelen ofrecer transportes gratuitos durante festejos especiales, como me pasó en la Fiesta Nacional del Pastel en Gouin, la historia es distinta si uno viaja en cualquier otro momento del año para recorrer los lugares. Y ahí es donde surge una alternativa interesante que es muy común en muchos países, pero acá se aprovecha poco: alquilar un auto.

Curiosamente, la oferta es muy variada: hay desde multinacionales que se enfocan principalmente en el turismo receptivo, hasta firmas poco conocidas. La mayoría de las que vi tienen oficinas en los aeropuertos y también en algunos puntos céntricos. Los vehículos más económicos tienen un costo diario de entre $ 1500 y $ 2000, algo que se puede afrontar perfectamente cuando viajamos con amigos.

Por ejemplo, retomando el ejemplo de Roque Pérez, el costo ida y vuelta en Pullman General Belgrano va de los $ 600 a $ 720 por persona. Aún sumando el combustible – que implica un consumo de aproximadamente $ 800- ya hay un ahorro si son cuatro o cinco pasajeros. Ni hablar de lo que costarían luego los traslados internos, la flexibilidad que estamos consiguiendo y en muchos casos la tranquilidad de que nos asistan en caso de problemas mecánicos.

Consejos para aprovechar mejor el servicio

  • Buscá todas las opciones que puedas: en Google hay para todos los gustos y, si querés un mayor nivel de confiabilidad, las agencias de viajes como Almundo, Avantrip o Despegar también tienen buenos catálogos. Incluso podés conseguir promociones propias de las agencias o bancarias al abonar con tarjeta.
  • No te guíes sólo por el alquiler: el auto más económico -paradójicamente- quizás no sea el que te cueste menos. Algunas rentadoras incluyen sólo el seguro obligatorio que establece la Ley Nacional de Tránsito, por lo que una cobertura total puede agregar una suma importante. También incide mucho el consumo.
  • ¿Quién paga el combustible?: cuando los kilómetros son libres (la única opción en todas las que vi), generalmente te dan el tanque lleno y lo tenés que devolver en la misma condición. En ese caso, te va a ser de mucha ayuda conocer el consumo del modelo elegido (lo podés encontrar en Wikipedia) y luego estimar el gasto en base a sitios como Ruta0 o Precios en Surtidor. Otros ofrecen la carga como un servicio adicional, pero el costo puede ser muy elevado para distancias cortas.
  • Los puntos de partida y llegada cuentan: si bien el contrato mínimo suele ser de un día, hay empresas donde se puede contratar por plazos tan cortos como tres horas. Sumado a lo que hablamos del combustible, podrías extremar el ahorro partiendo -por ejemplo- desde el Aeropuerto de Ezeiza, si la idea es ir al sur bonaerense. Hoy tiene buena accesibilidad y también un horario de atención más amplio que las oficinas de los barrios. También hay servicios como el de Toyota que, como gran parte de la experiencia está basada en una app similar a Uber, podés retirar y entregar el vehículo en varios concesionarios del área metropolitana.
  • Pago en garantía: es una práctica común que el conductor deba tener tarjeta de crédito para preautorizar una determinada suma para cancelar cuestiones no cubiertas por las polizas de seguro. Eso lo podés ver inmediatamente en los sitios de las tarjetas o home banking, pero sólo van a procesar realmente la compra en caso de algún incidente.
  • Documentación: lógicamente, hay que cumplir con todas las disposiciones legales. Esto va desde tener la licencia de conducir vigente o respetar las normas de tránsito hasta que las agencias te entreguen todo lo que es su responsabilidad, como la cédula verde (¡fijate que no esté vencida!), pago de patentes, comprobante del seguro y oblea de la VTV.

¿Ya usaste este tipo de servicios dentro del país? Podés dejar tus consejos en Facebook, Instagram y Twitter.